La transición hacia la movilidad eléctrica avanza con paso firme (pero lento) en España. Y es que todavía arrastra ciertos lastres que frenan su consolidación definitiva. Durante el segundo trimestre de 2025, la infraestructura de recarga pública creció un 3%, incorporando 1.534 nuevos puntos y alcanzando un total de 47.892 estaciones operativas en todo el país. Sin embargo, este ritmo supone una notable desaceleración si se compara con los más de 7.600 puntos instalados el trimestre anterior.
A pesar del crecimiento, uno de los principales problemas sigue siendo la alta cantidad de puntos instalados pero no operativos, que ya suman 13.782 (un 22% de la red total). Si se pusieran en funcionamiento, España superaría los 61.000 puntos, muy cerca del objetivo de 64.000 marcado por ANFAC para 2024.
En paralelo, el mercado de vehículos electrificados también muestra un avance sólido. Según el último Barómetro de Electromovilidad de ANFAC, en el segundo trimestre se matricularon 62.615 turismos electrificados, el doble que en el mismo periodo del año pasado. Este impulso ha elevado el indicador de mercado de vehículos electrificados a 25,4 sobre 100, con un crecimiento de 2,8 puntos. Madrid lidera con 42,5 puntos, seguida por Navarra y Cataluña.
Lejos de Europa
Sin embargo, a nivel europeo, España sigue rezagada con 25,8, mientras la media comunitaria se sitúa en 41,1 puntos. Noruega continúa imbatible, rozando los 100 puntos y avanzando otros 6,1 en este trimestre. Alemania y Reino Unido también destacan con incrementos notables, evidenciando la brecha que aún separa a España de sus vecinos del norte.
En el ámbito de la infraestructura de recarga, el avance ha sido muy moderado. El indicador nacional solo sube tres décimas hasta los 11,9 puntos, muy por debajo de los 23,4 que promedia Europa. Castilla y León mantiene la primera posición interna, mientras que Asturias y Castilla-La Mancha son las regiones que más han crecido.
Ridícula cantidad de puntos de carga rápida
Un aspecto especialmente preocupante es la escasa presencia de puntos de carga rápida (más de 150 kW), que apenas representan el 9,1% del total. En el último trimestre solo se añadieron 371 nuevos puntos rápidos, lo que pone en evidencia la necesidad urgente de reforzar esta red para equipararse al ritmo europeo y facilitar el uso de vehículos eléctricos en trayectos largos o para el transporte pesado.
José López-Tafall, director general de ANFAC, subraya que »el progreso es positivo, pero insuficiente». Reclama medidas más contundentes, como reforzar el plan Moves con ayudas directas, incentivos fiscales y un discurso claro que aleje la confusión entre los consumidores. La electrificación avanza, sí, pero para competir en Europa, España necesita pisar el acelerador sin titubeos.