La vivienda, el gran fraude a la juventud: el sueño de emanciparse sigue tan lejos como siempre
Por Redacción Luz en la Red
Cada vez más jóvenes en España viven con sus padres —ni tan jóvenes, ni tan independientes— y es que la crisis de la vivienda ha convertido el derecho más básico en una quimera. Pedro Sánchez prometió una “legislatura de la vivienda”: 183 000, 184 000, 213 000… poco importó el número, lo relevante era que alguna se entregase. El hecho: solo se han entregado 350 llaves hasta finales de 2024, mientras más de 115 000 pisos ni siquiera han empezado a construirse.
La juventud atrapada en casa de sus padres
La emancipación, ese paso casi ritual hacia la vida adulta, se retrasaba antes; hoy, se postergan hasta los 30 e incluso 35 años. ¿La causa principal? Precios disparados, suelos escasos, burocracia infinita. Entre 2022 y 2024 se visaron solo 127 500 viviendas nuevas al año, mientras se creaban 259 000 hogares: la brecha anual es de más de 130 000 viviendas, a un ritmo insostenible.
Promesas vacías, cifras maquilladas
- 2023: Anuncio de 184 000 viviendas públicas. Solo se entregaron 350.
- 2024: Isabel Rodríguez promete 13 000 más “en los próximos meses”… mientras las anteriores siguen sin construir.
- Movilización de viviendas de la Sareb, transferencias de suelo, creación de empresa pública: mucho anuncio, poca ejecución.
Resulta casi kafkiano: anuncios grandilocuentes, fotos, rúbricas... y al final, la práctica ausencia de viviendas nuevas para alquilar a precio justo.
Gobierno bien intencionado, pero incapaz
El plan estatal de vivienda (2022‑2025) fue “bien orientado, pero poco ambicioso”. Se contemplaban medidas útiles, pero sin el músculo real para revertir una crisis que devora hogares.
Incluso las constructoras expresaron su escepticismo: para cumplir 183 000 viviendas harían falta 900 000 trabajadores y una coordinación estatal que no existe.
Mientras tanto, la brecha se amplía
España cuenta con solo un 2,5 % de parque de vivienda social frente al 9,3 % europeo. El déficit real supera el 90 % de lo prometido, y desde 2018 se construyen apenas 8 500 viviendas protegidas al año, ninguna directamente por el Gobierno central.
El sueño roto de una generación
La imagen es clara: jóvenes en casa de sus padres, esperando un parque público inexistente. Un Estado que promete miles de pisos, pero apenas entrega unos centenares. Cada aplauso, cada anuncio, termina como titular efímero, mientras el drama cotidiano se prolonga sin solución.
Si no se frena la especulación, se libera suelo, se agilizan licencias y se convierte la retórica en ladrillos, España seguirá condenando a una generación a la dependencia, la precariedad y la frustración.